Carta a unos novios amigos míos

 

Querida Carmen:

Incluso después de haber pasado unos días, no se me ha olvidado la cara radiante que tenías cunado me dijiste que estabas saliendo con un chico. Parecía que había algo en tu corazón que te impulsaba a contarlo y no veías cuándo ni como hacerlo. Si te acuerdas te pregunté que si querías decirme algo, pues notaba un no sé qué en ti ..... Y te lanzaste.

Sabes, dijiste, tengo que decirte algo. Y yo, como soy algo pillo, y para tomarte un poco el pelo, te dije: ¿a que estás saliendo con un chico? Se te notaba. Te pusiste un poco colorada, y dijiste sí. Te pregunté ¿te quiere? Y me dijiste que sí.

Ahora quiero yo explicarte algo, como sacerdote y como amigo. Quiero explcarte por qué ocurre todo eso, por qué te pasa todo eso. Mira, es Dios el que ha puesto esa ilusión en tu corazón. El chico con el que sales, ese que te da un poco de vergüenza llamarle tu novio, es el regalazo que Dios te ha hecho. Ahora están muy encendidas esas hormonas que provocan todos esos sentimientos que tienes, pero en unos meses bajarán. Entonces podrás empezar a amar de verdad, y tu novio empezará a amarte de verdad.

Estáis empezando un camino, un camino que probablemente tiene un final, y un final feliz. Ya sé que los curas a veces somos un poco pesados, pero como os queremos como a hijos, y os queremos con el amor de Dios, me vas a permitir ser un poco pesado y daros algunos avisos para que llevéis a buen término vuestro noviazgo.

 Quereros siempre. Creo que no hay nada capaz de poner en palabras lo que esto significa, pero si sé que ahora lo estáis sintiendo. Lo que sentís está entrando en vosotros, y se está haciendo parte vuestra, es decir, tu novio está empezando a ser parte de tu vida. ¿A que tú no puedes ya vivir sin él?¿A que a la hora de colgar el teléfono decís: cuelga tu, no no tu, cuelga tu, no venga tu, venga los 2 a la vez? ¡Cuidado que es difícil colgar el teléfono cuando uno está en ese estado!

Meter a Dios en medio de vuestras vidas. Dios es amor, pero amor verdadero. Aprenderéis lo que significa amor verdadero, amor que supero lo sensible, amor que no se busca a si mismo. Amor de entrega, y no amor egoísta. María, podrás amar a tu novio, si tú vives ese amor verdadero, el que sabes que Cristo te tiene. El que has experimentado que Cristo te tiene. Por eso, no vivas superficialmente. No tontees con la vida. Te puede costar muy caro. Dios nos ha puesto a los hombres en un estado de elección continuo Desde que tenemos uso de razón estamos eligiendo, eligiendo una cosa u otra. Vivir es elegir. Desde lo más trivial hasta lo más profundo.

Por eso, vive eligiendo lo más profundo que existe: Dios, quien da sentido a tu vida, quien da peso a tu vida. Solo así podrás elegir de verdad amar a tu novio, y Dios lo quiera, a tu futuro esposo.

 Termino aquí mi carta. Ya sabes que me hace mucha ilusión siempre el veros. Dale tú también una ilusión a Cristo y vete a verle a la Eucaristía, al sagrario.

Te envío un fuerte abrazo en el Corazón de Jesús, p. Javier.